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Colección permanente

We only Meet when We Move
(Sólo nos encontramos cuando nos movemos) 

Eliasson, Olafur (Copenhague, Dinamarca, 1967) 

We only Meet when We Move (Sólo nos encontramos cuando nos movemos)

Ficha técnica:
Título: We only Meet when We Move
(Sólo nos encontramos cuando nos movemos) 
Autor: Eliasson, Olafur  
Fecha de creación: 2004
Dimensiones: Medidas variables 
Técnica y materiales: Instalación. Foco por interface (HMI), cilindro de cristal, trípode, placa circular de madera, filtros de color, panel de aluminio, motores eléctricos, balastro de electricidad. 
Comentario:

Adquisición de 2007.
El trabajo de Olafur Eliasson explora las fronteras entre arte, ciencia y naturaleza. Desde 1998, año de realización del proyecto Green River en distintas localizaciones, su obra se afincó en el espacio de la naturaleza, reproduciendo sus sensaciones y utilizando sus recursos. Una parte de su trabajo, como el representado en las series fotográficas The Cave Series (1998), dedicada a las grutas islandesas, o The Aerial River Series (2000), que sigue el curso completo de un río, parece acercarse mucho al conceptualismo del Earth Art. Otras obras, como las instalaciones que incorporan materiales naturales -Fivefold Tunnel (1998), The Mediated Motion (2001), presentada en la Kunsthaus Bregenz, que requirió el trabajo de un arquitecto paisajista, o The Curious Garden (1997), mostrada en Zúrich-, tienen la complejidad de la escenografía y avanzan hacia las posibilidades arquitectónicas y sensoriales que finalmente desarrolla en sus creaciones más características, las instalaciones con estructuras constructivas y las basadas en la luz.

La obra de Eliasson requiere de la participación del espectador y su tema es precisamente la percepción subjetiva del mundo, aunando naturaleza y cultura. Algunos críticos la relacionan con la vertiente del arte del siglo XX que exploró sensaciones luminosas y vitales a partir de materiales modernos -desde los constructivistas rusos, a algunos artistas de los sesenta, como Lucio Fontana o Bruce Nauman, especialmente en sus trabajos con luces fluorescentes-, e incluso con los objetos sobre rotaciones ópticas de 1920 de Marcel Duchamp y su carácter ambiental. Además, se ha acercado a aspectos propios de la arquitectura, no sólo cuando realiza pabellones y construcciones que recuerdan a la arquitectura utópica, sino también porque su obra de proyección de luz tiene voluntad de transformación espacial y de provocar una auténtica sensación de habitar un espacio, de aprehenderlo según la cualificación luminosa.

Un grupo de sus obras se basan en construcciones de artefactos y sistemas estructurales basados a veces en formas reconocibles como los caleidoscopios, los telescopios o la esfera geodésica. Sus materiales son metales, espejos, trípodes y tecnología de iluminación, y sus resultados pueden en ocasiones recordar la arquitectura utópica de la Ilustración. Ese es el caso de la obra presentada en Madrid, Your Silent Running (2002), o The Drop Factory (2000), una semiesfera de 6,5 metros de alto. En ocasiones configura complejas formas ópticas a base de luz y espejos, como en Your Spiral View (2002), La situazione antispecttiva (2003) o The Flowers Pavilion (2003).

Sus creaciones de luz, en cambio, tienen como soporte el mismo espacio arquitectónico de la sala; se basan en los cambios lumínicos de intensidad, temperatura o color que ocurren en el flujo natural diario. Su desarrollo temporal permite crear verdaderos ambientes espaciales, como en la obra ideada para la sala de Turbinas de la Tate Modern, The Weather Project (2003), o la más reciente Your Activity Horizon (2004), con luces de color que retoman la sobriedad y belleza de Infinity (1991) sobre la sutil línea del horizonte. En este mismo contexto cabría situar la obra ahora adquirida por el Museo Reina Sofía, We only Meet when We Move, que figuró en la muestra Minding the World, del ARoS Aarhus Kunstmuseum, en Dinamarca.

We only Meet when We Move está formada por una lámpara brillante que ilumina un cilindro de cristal y sucesivos filtros de colores, provocando la creación de campos de color flotantes y cambiantes sobre las paredes de la sala. El color inunda el espacio, modificando su aspecto visual por el movimiento del cilindro y del propio visitante. La estructura cilíndrica movida por motores que hacen girar lentamente el mecanismo, permite que la habitación quede inundada de variaciones de color, según el comentario de Gitte Ørskou, como un faro de movimiento continuo y rotativo. Es una obra cambiante, pensada en función de la sensibilidad del ojo del espectador, una creación de luz, y un ejemplo del trabajo sutil y fronterizo de Olafur Eliasson.

Carmen Fernández Aparicio
Conservadora Jefe de Escultura

 

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